lunes, 8 de diciembre de 2008

Derechos de los niños a escuchar cuentos

Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho a pedir al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos.

Hay un problema de comunicación con la impresora; su tabaco, gracias; pase a la plataforma trasera del autobús. Vale, bueno, nos hemos acostumbrado. Ha elegido gasolina 95 sin plomo. Voces y máquinas que nos hablan - su operación ha sido aceptada, no olvide recoger su ticket -, haces y no haces caso de lo que dicen .
Pulse uno si quiere información personalizada , perdón repita :ayuda . y llegamos a perder el control cuando has repetido 5 veces AYUDA y sigue sin reconocer la voz de su amo q paga las facturas cada mes.

Aún sabiendo q no hay nadie humano al otro lado gritas zorra, o puta máquina .Cuando en vez de la chocolatina seleccionada la máquina escupe un roñoso paquete de cacahuetes con toda la sal del mundo sin tener en cuenta que era el único euro que tienes suelto en el bolsillo. Es el siglo XXI te dices justificando lo injustificable .
Padres , madres, abuelos y abuelas del mundo unámonos ante lo imperdonable, un Merlin autómata nunca contará los cuentos igual . ¡Que no hablamos de una equivocación de chocolatina ; que estamos sentando a nuestros niños delante de un macarrónico esperpento de narrador! . ¡Que no vale todo porque nos duelan los pies y necesitemos descansar de los kilómetros de escaparates que nos hemos hecho , no señor!
Pase que el navegador me envíe a la otra izquierda , ya decidiré, o no, que hacer; vale que necesitemos un toque para redistribuirnos en el bus, pero que opción le queda al niño delante de un bicho vestido con brillos y voz nasal? ¿Quedarse sentado o arrastrase delante de las vidrieras entre unos, que también parecen máquinas ambulatorias?
Jonathan , se levantó y le dio una patada al muñeco parlante :¡Mi padre dice que el desvío estaba a la derecha!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

!Ves como te leo! Veo un problema ¿A quién se lo tiene que demostrar? ¿Quién decide que el cuento está contado con esas premisas? Querida Isabel, cuando nos tocan, que sensibles somos a los posibles peligros. Es, por demás, una actitud conservadora. ¡Miedo a los nuevos soportes! No tememos tragar un montón de contenidos emponzoñantes vía televisión, radio o centros comerciales etc, etc. Pero… si me tocan lo mío ¡ojo! Si, ése también es el siglo XXI. Los niños… no hay miedo, ¡no son idiotas! ¡Prefieren la televisión!, como sus papas. (guiño de ojo o :),jejeje)
Sé que no hay problema, los contadores de cuentos siempre existirán, mientras nuestros sentidos funcionen y prefiramos lo manual a lo mecánico, escribir, hacer música o pintar por nosotros mismos, aunque el resultado no sea profesional. Crear, hacer cosa forma, cultiva el gusto y construye el criterio; pero como tú muy bien dices, cuesta concentración y esfuerzo “el amor a las cosas es de más valor que el amor al prójimo” ¿te suena? Lo dijo el viejo Nietzsche y también gritó: “¡el desierto crece, hay de aquellos que en su alma alberguen desiertos!” pero, tranqui, siempre habrá un oasis, siempre habrá una cuenta cuentos, como tú, sin ir más lejos. ¡Duro con ellos, que son unos cobardes!
Diógenes (el Perro)

Ana Muñoz dijo...

Tita, un besín!